15 de febrero de 2026
Viajar después de los 50 ya no es excepción: el turismo silver crece en la Argentina y en el mundo

Mujeres que parten solas, datos oficiales y una industria que se adapta a la nueva longevidad
>Andrea decidió celebrar su cumpleaños sola, escalando el cerro Tronador. Armó una mochilita, reservó una habitación individual en un hostel y partió. Un día entero de ascenso, caminata, nubes y silencio. Hasta que llegó al refugio y descubrió algo que no esperaba: la mayoría de los caminantes eran solos y solas, de cincuenta años para arriba, viviendo su propia aventura.
Andrea se rió, como si le hubieran hecho una pregunta obvia.
“Lo importante está en poder caminar, en poder comer rico, en leer, en sentarme y mirar esto. Nada es como volver a uno solo, a uno mismo. Es un viaje despojado de todo. Tengo mi mochila con dos cosas. No compré regalos, no compré nada”. Conoció extranjeros, tomó unos tragos, rió contando anécdotas. “Una experiencia muy hermosa”. También se perdió, sin miedo. “Ayer salí por otro lado… caminé muchas horas, pero en ningún momento sentí que no iba a poder con algo”. Le gritó a un ciclista para preguntar el camino. “Tranquila. Pensando que, de última, tendría que hacer dedo cuando oscurezca”.
Lo de Andrea no es una excepción ni una nueva forma de ser hippies. Es otra cosa, mucho más concreta: un modo de vivir la nueva longevidad que, además, ya empuja al turismo en Argentina y en el mundo. Hombres y mujeres, pero sobre todo mujeres, que viajan, exploran, descubren, solas o en grupos de amigas, después de los cincuenta y los sesenta. Para el mercado tiene un nombre práctico: turismo silver. Para ellas, suele ser algo más íntimo: nuevas elecciones, más libertad, una vida que vuelve a ensancharse.En enero de 2025, el European Parliament publicó el estudio Role of the Longevity Economy in the Tourism Sector. No es una nota de tendencia: es un paper técnico que analiza cómo el envejecimiento poblacional reconfigura el turismo europeo. Allí se proyecta que el gasto turístico de personas mayores de 55 años en la Unión Europea podría alcanzar los 369.500 millones de euros hacia 2040, lo que representaría un incremento del 111% respecto de 2019. El documento organiza el fenómeno en categorías precisas: turismo de bienestar, cruceros, turismo accesible, estancias largas, migración internacional de retiro, smart tourism y viajes multigeneracionales. Y señala un dato que la industria repite: el viajero mayor es clave para reducir la estacionalidad porque viaja fuera de los meses escolares y permanece más noches en destino.En nuestro país, el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa publicó un informe que identifica a las mujeres mayores de 50 años como uno de los grupos con mayor predisposición a viajar. Allí se señala que el 70,4% de las encuestadas realiza actividad física tres o más veces por semana, un dato que el estudio vincula con mayor autonomía para viajar. El documento también recoge que una proporción creciente manifiesta preferencia por viajes con amigas o en modalidad individual, asociando turismo con bienestar y reapropiación del tiempo.La Secretaría de Turismo nacional también registra el movimiento con números propios: según datos oficiales, el 23% de los turistas internacionales que llegaron a la Argentina en 2025 tenía entre 45 y 59 años. En el turismo interno —argentinos viajando por el país— ese rango etario representa el 21%, siendo el segundo segmento que más viaja después del grupo de 14 a 29 años. Desde la Secretaría que dirige Daniel Scioli explican que, aunque en Argentina no se trabaja bajo la etiqueta “turismo silver”, sí se diseñan estrategias específicas para esos segmentos etarios. Uno de los ejes más analizados es el turismo de salud y bienestar, especialmente el termalismo.En el ecosistema argentino del turismo, lo que cuentan Sandra y Andrea también aparece en lo que ven las grandes plataformas. Laura Amorós, Gerente Senior de Marketing de Despegar Argentina, lo dice con claridad: “En los últimos años, el segmento de viajeros de mayores de 60 años, la llamada Generación Silver, ha tomado un rol cada vez más protagonista dentro del turismo. Lejos de concebir los viajes como un simple traslado, este grupo busca propuestas que enriquezcan sus itinerarios, conecten con lo cultural y lo natural, y permitan disfrutar con calma y profundidad cada destino”.
En la misma línea, agrega Amorós: “Vemos un creciente entusiasmo de las personas mayores de 60 por explorar el mundo de una forma activa, planificada y con propósito… valora la comodidad, pero también la autenticidad y la conexión cultural”. Para ese público, explica, “las experiencias organizadas, como tours o excursiones, les permiten conocer en profundidad cada destino, con mayor seguridad y acompañamiento”.
Fabiana es profesora de yoga, tiene 63 años y viajó muchas veces a Europa. Pero este —dice— “fue otra cosa”. Lo planearon con mucha anticipación cinco amigas de la escuela secundaria. Una vive en Boston, otra en Milán, dos son de Buenos Aires y la quinta no pudo viajar por temas económicos. “Lo planeamos con mucho tiempo para encontrar una fecha posible para las cuatro”. Se encontraron en Atenas. Volaron a Creta. Alquilaron un auto. “Cuando subimos las valijas al auto y nos subimos las cuatro y encaramos para el hotel que teníamos reservado… momento épico, felicidad máxima”.
Dos de ellas no se veían hacía cuarenta años. “Nos encontramos como si nos hubiéramos visto ayer”. Después siguió el viaje: Milán, Lisboa, Mallorca, París, Madrid. “Fue una experiencia maravillosa… miedo no tenía, pero había momentos que me inquietaban. Salió todo bárbaro. No me pudo haber salido mejor”. En Buenos Aires quedaba una situación delicada con su mamá muy mayor y el marido de su mamá, con internaciones recientes. “Yo decía por favor que no me joda nada… y salió todo de maravillas”.Lo que es una asignatura pendiente cumplida para este grupo de amigas, es un fenómeno que la industria turística internacional registra. En octubre de 2025, The Guardian publicó una nota sobre el auge del viaje en solitario femenino donde la agencia Jules Verne informaba que el 46% de sus reservas para 2025 provenían de viajeros solos, y que aproximadamente el 70% de esos viajeros son mujeres. Grand View Research estimó el mercado mundial de “silver tourism” en USD 1,72 billones en 2024, con una tasa de crecimiento anual proyectada cercana al 7% hasta 2030. Global Industry Analysts elevó la cifra a USD 1,9 billones, con proyecciones que superan los USD 3 billones hacia fin de la década. No son estadísticas oficiales, pero marcan el tamaño del interés económico.Las plataformas también registran el movimiento. Airbnb informó que en Argentina los mayores de 60 representan casi el 20% de los anfitriones y que ese grupo creció más del 80% en cinco años. El 60% son mujeres.
Claro que todo tiene sus complicaciones, y no siempre es sencillo ni romántico. Por eso a la audacia y a la búsqueda de libertad se le empiezan a sumar propuestas para los miedos, las prevenciones y las trabas prácticas. Y aparece, en paralelo, el mercado de “soluciones”: apps y servicios que se publicitan para resolver el problema central del turismo maduro que viaja sin pareja o sin grupo fijo: encontrar compañera de viaje, armar comunidad, evitar el sobrecosto de la habitación single o viajar con acompañamiento.
JourneyWoman, que comenzó como blog y hoy funciona como comunidad internacional de mujeres viajeras mayores de 50, publica guías específicas para esta etapa de la vida: cómo elegir seguros de viaje adecuados, cómo manejar el equipaje cuando ya no querés cargar peso innecesario, cómo negociar el suplemento por habitación individual o directamente buscar otras viajeras para compartir. En sus encuestas internas, el deseo de independencia aparece pegado a la necesidad de comunidad.
Ernestine Shepherd no es influencer de viajes sino de fitness, pero su figura aparece en publicaciones sobre longevidad activa y turismo porque encarna el mismo mensaje: la edad no como límite sino como etapa de expansión. En Instagram, etiquetas como #WomenOver60Travel o #Over50Travel acumulan cientos de miles de publicaciones.
El silver traveler no es una postal de jubilación tranquila. Es una figura económica concreta, visible en presupuestos públicos, en estadísticas oficiales, en reportes de plataformas y en historias como las de Fabiana, Sandra y Andrea: mujeres y parejas que, después de los 50 o los 60, reorganizan su calendario y su mapa. Sin culpa, sin mandatos, y porque la vida va a ser larga. Y tiene que ser divertida.











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