Viernes 13 de Febrero de 2026

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13 de febrero de 2026

Boom de créditos hipotecarios: 2025 cerró como el cuarto mejor año desde que hay registros y qué se proyecta para 2026

El volumen de préstamos otorgados en este segmento se ubicó solo por detrás de los picos históricos de 2017, 2018 y 2007

>El Según un informe de Tejido Urbano, la recuperación no solo impactó en la cantidad de créditos, sino también en la centralidad que el crédito hipotecario recobró en el sistema financiero y en el mercado inmobiliario urbano. En definitiva, el 2025 estuvo marcado por una consolidación operativa tras años de inactividad.

En la Provincia de Buenos Aires, en 2025 se concretaron 147.393 escrituras, de las cuales 23.395 operaciones (15,9%) se realizaron mediante crédito hipotecario. El monto movilizado fue de USD 2.390 millones, con un ticket promedio de 102.000 dólares.

“Desde el punto de vista temporal, 2025 estuvo marcado por cierta volatilidad hacia el último tramo del año. Noviembre mostró una desaceleración asociada a la incertidumbre electoral, pero diciembre cerró con un repunte claro, volviendo a niveles similares a los de julio. El pico anual se alcanzó en octubre, con 2.600 escrituras hipotecarias, mientras que diciembre finalizó con 2.161 operaciones, consolidando un cierre sólido”, indicó Tejido Urbano.

En tanto, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mostró un crecimiento destacado: de menos de 5.000 escrituras hipotecarias en 2024 saltó a 13.953 en 2025. Así, los créditos explicaron el 20% de las transacciones, moviendo USD 1.420 millones y promediando USD 101.000 por operación.

Octubre, por su parte, se consolidó como el período de mayor movimiento, con 1.501 escrituras hipotecarias, en un contexto de decisiones adelantadas ante el escenario electoral.

En cuanto al volumen de operaciones, el cierre del año volvió a ubicarse en niveles cercanos a los registrados a comienzos de 2025, lo que sugiere la consolidación de un nuevo piso de actividad marcado por una mayor prudencia del mercado.

“El crédito hipotecario volvió. El desafío que se abre hacia adelante no es menor: sostener el volumen, ampliar el acceso y resolver los cuellos de botella que hoy siguen limitando la llegada del financiamiento a amplios sectores de la clase media. La discusión ya no es si el crédito existe, sino hasta dónde puede escalar y a quiénes logra incluir en la próxima etapa”, analiza el informe.

Las condiciones crediticias también evolucionaron. La tasa de interés promedio inició 2025 en 5,2% anual, ascendió hasta septiembre y luego descendió, impulsada por el Banco Nación con líneas de menores tasas. El plazo promedio pasó de 23,6 a 25,8 años, facilitando el acceso a más hogares y equilibrando criterios más exigentes de aprobación.

“Este alargamiento no es menor: responde a estrategias y la necesidad de cumplir con las relaciones cuota-ingreso exigidas para la aprobación de los créditos. En los hechos, el plazo se convirtió en una de las principales variables de ajuste para ampliar el universo de hogares elegibles ya limitado por el endurecimiento del score bancario a las carpetas de solicitudes que se presentaban”, indicó Tejido Urbano.

De acuerdo con Tejido Urbano, el arranque de 2026 encuentra al crédito hipotecario en una instancia particular: ya sin el impulso inicial del rebote, pero claramente por encima del cuadro de parálisis que definió los años anteriores.

La trayectoria del año, indica el análisis, dependerá menos de la demanda latente —que continúa vigente— y más de la capacidad del sistema financiero para modernizar procesos, conseguir fondeo y escalar su operatoria.

En paralelo, destaca el informe, otro eje de transformación se ubica en la banca pública. A comienzos de enero, el Banco Nación puso en funcionamiento un esquema completamente digital para evaluar y aprobar créditos hipotecarios, marcando un quiebre respecto de la dinámica tradicional del mercado.

La plataforma también incorpora un módulo que vincula oferta y demanda: propiedades previamente verificadas como aptas para crédito hipotecario y un canal específico para inmobiliarias, integrando en un mismo ecosistema al comprador, al banco y al mercado inmobiliario.

En un escenario en el que el sector privado muestra mayor cautela, el liderazgo del banco público aparece como un factor clave para sostener el piso operativo del crédito y evitar retrocesos.

La posibilidad de sumar co-titulares y codeudores familiares, junto con plazos de hasta 30 años y esquemas de tasa diferenciada según el vínculo con la entidad, apunta directamente a un segmento que hasta ahora permanecía mayormente excluido del crédito hipotecario.

“El sistema volvió a moverse. La pregunta que abre 2026 no es si el crédito hipotecario existe, sino si logra transformarse en una política financiera de escala, capaz de incluir a más personas físicas y de sostenerse en el tiempo sin repetir los límites de los ciclos anteriores”, concluyó.

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